3.8.07

A veces

A veces las cosas no son como uno las planea, qué mas da.
A veces ver a un niño pidiendo monedas en la calle nos reconforta en nuestra autocompasión tapada, en nuestro morbo amaestrado, convertido en lástima políticamente correcta, en esa extraña forma de mirarnos al espejo, tratando de encontrar una persona íntegra en el reflejo, en esa forma de deshacerse de lo ajeno, casi vuelto instinto, casi vuelto necesidad.
A veces perder la capacidad de sorpresa puede ser lo mejor.
A veces hacerse cargo de una situación es confundido con la estúpida asistencia.
A veces dar vuelta la cara deja de ser una decisión para convertirse en un requerimiento de lo más profundo de nuestro ser corrompido hasta el límite(si es que lo hay), en acto de coherencia.

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