28.9.09


Tarde fría. Sol sobre pintadas estropeadas del muro que está frente a mi. Los parlantes pasan una y otra vez, tratando de no volverse locos. Ya están locos. Todas esas estúpidas tonadas resuenan en mi cabeza cada vez que intento despejarme y no pensar en nada. Aparecen para hostigarme con nombres de candidatos y rimas baratas.

Estando en un lugar incrustado, sin tiempo, se puede ver la velocidad del mundo que pasa. Pasan los autos, y las bocinas que se repiten idénticas incesantemente. Los motores cansados y ahogados.

Me he acostumbrado a observar los pasos de las personas que pasan. Los apurados, que son la mayoría, los cansados, los lúcidos, que son la minoría…

Las mujeres y los hombres pasan más o menos rápido, o más o menos lento. A veces espero con malicia que, por una extraña alineación planetaria, ocurra un accidente de transito peatonal, con heridos.

Algunas se detienen y observan los libros como si estuvieran ante un atardecer en el mar, y luego siguen, satisfechos consigo mismos. Otros, se quedan largo rato con un libro de Weber en sus manos, y la vista en el suelo, pensando en la frase hiriente que les atizó su hijo esa mañana, o en el vecino que lo miró con indiferencia en el portal del edificio que vive hace mas de veinte años.

Las señoras son el espécimen más común y más odioso. Una suerte de plaga. Se acercan con la mirada fijada en un libro, pero preguntan donde es que para el 104 que va a Bladivostok. La mayoría de las veces se quejan el bajo timbre de vos de su informante (algún amigo o yo), y exigen coléricamente se les repita fuerte y claro. En muchas ocasiones, estas señoras, con camperones que son el doble de su avejentado cuerpo, y con sombreros de muy mal gusto, reaccionan agresivamente frente a su imposibilidad auditiva, y aún mas cuando no encuentran solución inmediata a su problemática, lo que les genera una frustración y desazón tremendas. Tanto así que mueren de ataques cardíacos y altas presiones, pocos metros más adelante, en su laboriosa búsqueda de la parada de ómnibus.

Se acerca un hombre, de unos sesenta y cinco años, de pantalón y campera deportiva impermeables, algo gastadas. El color de ambas prendas es de un azul oscuro. La campera con una ligera mancha en un costado al centro del tronco. Lleva una mochila con rueditas en el suelo, con motivo camuflado, y un pequeño bolso deportivo colgando de su hombro izquierdo. Su gorra azul, a tono, tiene bordada un simpático cocodrilo verde aceituna.

8.8.09

---Cata line---

Hacía ya media hora que catalina estaba en aquel desgastado banco de la plaza, tomando una cerveza, iba por la mitad. Esperaba a su novio, iban al cine y luego a comer. Hacía un tiempo que no andaban bien, él no la escuchaba lo suficiente, y cosas por el estilo. No tenía muchas ganas de verlo, pero lo cierto es que estaba allí porque él había insistido, y ella no tenía nada que hacer. Acababa de prender un cigarrillo cuando se sentó junto a ella un joven que a primera vista le pareció horrible, luego de una segunda mirada le parecía feo. Iba vestido con ropas andrajosas, aunque no tenía mal aspecto, parecía mas bien como curtido. Cuando se le acercó, apestaba a vino barato, tinto, de los que cuestan mas de veinte, pero menos de veinticinco pesos.

-Hola, creo haberte visto en algún lugar antes, si. Si, te vi en aquella exposición de pintura que de repente vino un tipo y se puso dulce de leche en la cara
-Ah.
- Y creo que vos te reíste cuando hizo eso, y yo me puse colorado porque me pareció muy vergonzoso..
-Si, pero no era una exposición de pintura, era una muestra de performances, que es muy distinto, sabés?
-Si, bueno, pero ese día tenías el pelo suelto y ahora no.
-Bueno, el pelo se puede atar, y luego soltarlo...esa es la gracia.-Se saca el palo chino que tenía sosteniendo su cabello. Éste cae suavemente, como deslizándose por los hombros. El toma un mechón de cabello y lo huele. Ella no hace nada para impedirlo
-Tenías un vestido violeta que te combinaba fantásticamente con un pañuelo verde manzana... ese que tenés ahora es negro, me gustaba más el verde.
-...
-Creo que te pareces bastante a una de esas actrices de holliwood, con el pelo suelto, claro.
-Pero las actrices de Holliwood son todas idiotas y no saben nada de la vida, vos te pareces a esos macacos de south park-no era verdad-y creo que me voy
-espera! vos te fuiste antes de la muestra y yo te seguí. Te fuiste a un bar que quedaba a un par de cuadras con unos amigos tuyos. Yo te seguí por las dudas de que te perdieras.
-Pero vos quién sos?, y qué hacías siguiéndome?
-Ya te dije. Ahora por fin te encontré, y no te voy a dejar ir más, y vamos a ser muy felices juntos ta?
-Pero qué decís??. Estás mal de la cabeza, no te conozco, no tengo ni idea de quien sos, y no me das buena espina.
-Soy tu angel guardian, y vengo a protegerte.

4.8.09



21.7.09

nos siguen pegando abajo

La idea de filosofía es una mentira.
Hacemos filosofía cuando rompemos, cuando quebrantamos. Una filosofía nunca perdura. Nunca pregona en función de lo ya establecido. Nunca suma en sentido lineal.
Una filosofía rompe, necesita romper, hacer un tajo, cortar el costal, en un punto determinado del pensamiento. Realizar un atentado y un quiebre a la estructura que se venía dando, para renovar y actualizar la línea de visibilidad.
El que suma a una teoría no puede considerarse filósofo. El que adscribe ciegamente a una determinada forma de explicar al mundo, por cierto será más feliz, pero nunca filosofo. El filosofo resigna su satisfacción personal en función de la duda, y la especulación, otra satisfacción personal. Es decir, este sujeto es un completo inconformista, su única conformidad es la no complacencia (por no decir conformidad). El filósofo nunca puede sentirse lleno, o completo.
La completud es el gesto antifilosófico por excelencia, es un acto de reverencia al estancamiento. El filósofo encuentra en la escritura una forma de transmitirles a unos que no están preparados para que le transmitan. El filósofo es el que sostiene convicciones intermitentemente, para cambiarlas por otras. El final no es posible para el filósofo, ya que su mundo nunca es acabado. Lo acabado es muerte, quietud, inmovilidad. La filosofía es movilidad, constante, como todo lo humano, y lo cíclico. El pensamiento gira sobre diferentes órbitas, las cuales a su vez, en lo azaroso, se convierten en un continuo des-decirse.

La vida es movilidad, ya sea en sentido físico, como en el representacional. En los difíciles (y quizá inhumanos) casos en que se da en ambos sentidos, se tratará de un personaje con un gran valor social, y un sentimiento altruista tremendo. Son sólo los filósofos. Sólo los que tienen desengaños epistemológicos, los que tienen errados a priori, los desengañados, los que pueden creer en otra cosa.

2.6.09

sesion 5

Pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar.
No pensar.
Pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar, pensar.
Pensar.

5.5.09

TIENE QUE CORRER

TIENE QUE VOLAR

PARA PATEAR AL ALBA

LLORANDO AL ANDAR

NOW I WANT

BE SOMEONE

LET ME BE

23.4.09

la re puta madre PARTE I

No quiero estar del lado de enfrente. Tu lado es más divertido, y me anima.

El problema, o uno de los más graves, era que había perdido gran parte de mis escritos. Eso significaba que una parte importante de mis reflexiones se había esfumado, o por lo menos se había ido en su forma más tangible. Esos escritos eran para mi, materia prima de mi autoconocimiento, es decir, oficiaban de mí mismo en los momentos en que me olvidaba quién era, qué pensaba con respecto a ciertos temas o qué buscaba. No es que funcionaran de cercos limitantes a mi campo de
pensamientos, pero sí de organizadores necesarios para una conciencia tan caótica como la mía.
El hecho de escribir representaba una pequeña extensión de mi existencia. Mi conciencia se volvía eterna. Pasaría a la posteridad, al menos de mi vida, y eso ya era bastante. Pero cuando desaparece alguno de estos bocetos de vida, es inevitable que a uno no se le pierda un pedazo de historia propia, de conciencia de sí mismo en un momento determinado.

(la re puta madre!!!)Eso es lo que se te pasa por la cabeza cuando sabés que perdiste. Bronca. Pero porqué mierda no existe un respaldo automático?

La mayoría de la gente le resta importancia a lo que escribe, y eso, seguramente, porque no ha sufrido la pérdida de sus producciones.