1
Juan Carlos estaba sentado en una silla con la cabeza hacia al suelo desde el principio. De cuando en cuando se dormía. Parecía tener unos sesenta y cinco o sesenta y seis años. Tenía una gasa grande y blanca detrás de su oreja derecha, estaba despegada y colgando hacia fuera, como cubriendo una herida de años, de tantas palabras innecesarias. Estaba solo, absolutamente solo con su venda. Llevaba una campera grande y destruida casi por completo, muy sucia, pero todavía conservaba algo de elegancia. No reparé en los pantalones ni en los zapatos, seguramente porque no desentonaban con aquel camperón viejo. Se notaba salir un pequeño hilo de saliba de la comisura izquierda de su boca seca. La primer señal vital de JC como él mismo se presentó, fue al contacto visual con un cartel en el suelo (lugar al que únicamente miraba) que decía “LITERATURA”. Lo tomó con las dos manos, y se lo quedó viendo por un largo rato, inmóvil.
2
Aquella tarde en el Hospital Teodoro Vilardebó el ánimo ambiental hacía que las personas (los pacientes, los enfermos) se dispersaran. En el comedor había un olor medianamente desagradable, pero suficiente para ser molesto. Las personas llegaban de a poco, lentamente, como desengañados de cualquier cosa que pudiera ocurrir ahí adentro. Era la repetición de lo insensato. No existían razones para caminar, ni para mirar, ni nada parecido a lo humano. La condena de aquellos que habían sido demasiado humanos, era la deshumanización lisa y llana, casi imperceptible, que se colaba entre las rejas, y el humo de los millones de tabacos fumados por día. Las miradas de las personas ya no podían llamarse miradas, y el estatuto persona estaba corriendo serios riesgos desde hacía mucho.
3
Te gustan los libros? Fue lo primero que se me vino a la cabeza, con la idea de recibir un gran silencio como respuesta. Había caído en una pregunta insulsa, y sin gracia, y me merecía ese castigo. Lo primero que hace JC al escuchar mi escueta interpelación es erguir la cabeza bruscamente y mirarme a los ojos. En esa mirada se había despertado algo, para mí, hasta el momento inaccesible. Su primer mirada me lo dijo todo. No sólo que le gustaban los libros, sino que tenía una historia en relación a ellos, y ellos tenían una historia en relación a Juan Carlos no menos impactante. Seguramente si le hubiera preguntado a un libro de Saussure (esto me lo plantee después) sobre JC, me hubiera respondido con la misma expresión clara y vivaz, lúcida y emotiva.
Lo primero que salió de la boca de este hombre fue algo así: sí, me gustan los libros relacionados al poder represor de las instituciones, leo mucho a Foucault.
4
Los internos deambulaban. Eso era lo más vivo que podían hacer. Moverse sin rumbo, y sin otro objetivo que el de salir de un espacio, para meterse en otro, totalmente igual. Un par de pastillas por día en el mejor de los casos, los dejaba En el comedor las cosas habían sido diferentes una semana atrás.
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27.4.11
14.7.08
la letra
La letra n se ve conmovida por la pena de los astutos vanidosos.
Los escritores engañosos e incomprendidos
La mala letra me sustrae a mi cara sucia, pegoteada de helado palito.
La letra sucia se embelesa al oír murmurar a los hostiles de pacotilla.
La letra sangra cuando escucha los gritos desesperados e insidiosos,
Invasivos.
Las letras persiguen predicados sin sujeto y verbos mal conjugados.
Las letras pelean y tocan las calles mojadas buscando silabadas
Las letras se tocan ansiosas y esperan desconfiadas el momento
Culmine.
Culminan las letras sus posibles ensayos vertidos en A cuatros
Y sus currículums de todo el mundo.
Los escritores engañosos e incomprendidos
La mala letra me sustrae a mi cara sucia, pegoteada de helado palito.
La letra sucia se embelesa al oír murmurar a los hostiles de pacotilla.
La letra sangra cuando escucha los gritos desesperados e insidiosos,
Invasivos.
Las letras persiguen predicados sin sujeto y verbos mal conjugados.
Las letras pelean y tocan las calles mojadas buscando silabadas
Las letras se tocan ansiosas y esperan desconfiadas el momento
Culmine.
Culminan las letras sus posibles ensayos vertidos en A cuatros
Y sus currículums de todo el mundo.
13.12.07
catarsiscontinuación
Tener siempre que evadir la ausencia, la supervivencia maldita. La hostilidad que no me deja en paz, mi hostilidad, mi decencia, mi prudencia. Como cuando algo se pierde, siempre, como una canción de amor que nunca fue pronunciada.
Mi serenidad se dispersa en un mar de incertidumbres ineludibles. Mi cuerpo lo acompaña. La sensación de vacío se hace insoportable, casi desesperante. No quiero terminar en donde siempre. Tan solo pasar con algo de peso, huir de lo liviano por un tiempo. Recostarme sobre el suave césped de la despreocupación, de la seguridad ingenua. Quiero llorar hasta que las lágrimas imploren piedad. Quiero escribir una hoja en tu memoria, pero que sea la hoja más hermosa que nadie escribió nunca, que sea un hoja viva, siniestra, emotiva, mentirosa, la más sincera del mundo, la más nostálgica, la más musical, desordenada, cálida.Mis necesidades no se acaban con el mundo, ni con la vida, ellas van allá donde no existe la razón razonada, donde las estrellas son dinamitadas en medio de la noche por algún terrorista sideral, por algún nihilista de los ideales. La reputa madre que los parió a todos los guardianes del orden de las ideas. No se puede resguardar una idea, no se la puede tomar y proteger como a una pertenencia, la idea es libre por sobre todo, por sobre todos. No se la puede utilizar para fines terrenales, pues nunca fue terrenal, no se puede pretender materializar una idea, por más que no hagamos otra cosa, no es aprensible. Mi mente no soporta vacíos, por esto es que la lleno de texto, de discurso, de razón, de espectativas, de mierda. La misma mierda de todos pero en diferente combinación...continuará
Mi serenidad se dispersa en un mar de incertidumbres ineludibles. Mi cuerpo lo acompaña. La sensación de vacío se hace insoportable, casi desesperante. No quiero terminar en donde siempre. Tan solo pasar con algo de peso, huir de lo liviano por un tiempo. Recostarme sobre el suave césped de la despreocupación, de la seguridad ingenua. Quiero llorar hasta que las lágrimas imploren piedad. Quiero escribir una hoja en tu memoria, pero que sea la hoja más hermosa que nadie escribió nunca, que sea un hoja viva, siniestra, emotiva, mentirosa, la más sincera del mundo, la más nostálgica, la más musical, desordenada, cálida.Mis necesidades no se acaban con el mundo, ni con la vida, ellas van allá donde no existe la razón razonada, donde las estrellas son dinamitadas en medio de la noche por algún terrorista sideral, por algún nihilista de los ideales. La reputa madre que los parió a todos los guardianes del orden de las ideas. No se puede resguardar una idea, no se la puede tomar y proteger como a una pertenencia, la idea es libre por sobre todo, por sobre todos. No se la puede utilizar para fines terrenales, pues nunca fue terrenal, no se puede pretender materializar una idea, por más que no hagamos otra cosa, no es aprensible. Mi mente no soporta vacíos, por esto es que la lleno de texto, de discurso, de razón, de espectativas, de mierda. La misma mierda de todos pero en diferente combinación...continuará
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